Todos quisiéramos cambiar el mundo, que todo fuera diferente, que todo fuera como queremos que sea. Que los demás siempre hagan nuestra voluntad y que nadie nos contradiga ni nos frustren nuestros deseos. ¿Verdad? También quisiéramos un mundo sin guerras, ni pobreza, ni hambre ni violencia. La utopía existe en la mente, ese instrumento nuestro que la mayoría de las veces, por falta de ponerle bajo supervisión de la consciencia, está distraída y desenfocada gastando energía vital inútilmente, lo que lleva al cuerpo a entrar en fase de tensión estresante y alejarse de su centro de estabilidad saludable. 

Si quiero paz tengo que empezar por vivirla en mí. A Gandhi le atribuyen, aunque no es suya, la frase: “sé el cambio que quieres ver en el mundo”. Cualquier cambio que quieras ver en la sociedad primero hazlo en ti. La Paz empieza en mí, en cada pensamiento, en cada creencia, emoción y sentimiento que cruzan mi mente. Francisco de Asís oraba a Dios pidiéndole que le hiciera un instrumento de su paz, no tanto ser comprendido sino comprender. Pero creemos que si nos manifestamos públicamente en contra de la guerra nos llegará la paz sin realizar un cambio en nuestra perspectiva interior.

Necesitamos un cambio de perspectiva, un cambio de consciencia, un cambio de actitud.

Sin reflexión y meditación profunda no puede haber un cambio sustancial en nuestra mente y en nuestra vida. La calidad de nuestra vida depende de la clase de polaridad de los pensamientos que cruzan nuestra mente cada segundo de nuestro día. Nosotros tenemos el poder de elegir los pensamientos que queremos. 

La paz es el poder interior que nos lleva a reflexionar, aceptar, recomponer todas las situaciones de nuestra vida en todos los niveles. Es el poder de nuestra alma, que es nuestra verdadera identidad. Algunos le llaman consciencia, otros la llaman esencia. El nombre da igual, pero es el principio de inteligencia en nosotros con el poder de dirigir nuestra vida hacia el éxito. Es la que nos ayuda a corregir el error de nuestra percepción.

Creemos que la vida es lo que sucede fuera, sin darnos cuenta de que el guionista de nuestra película, la de nuestra vida, anda escondido dentro de nosotros. Practiquemos la paz dentro de nosotros para ver como cambia el mundo a nuestro alrededor.

Paz siempre. Paz en todo momento. Paz todo el año. Paz toda la vida. Elijo Paz. Te deseo paz para siempre.

Jos Gayá

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